sábado, 10 de marzo de 2007

Donde el corazón te lleve... (Susana Tamaro)


Si la vida te hubiera conducido por caminos más llanos, más limpios y gozosos, no estarías aquí ahora, en esta casa sosegada. Estarías en otra, más luminosa acaso y menos tuya, o no habrías obtenido el sosiego con que tu azacaneo te ha recompensado. De ahí que a veces, y no de un modo excepcional, te recrees en evocar recuerdos muy feroces. Las ocurrencias venturosas hacen placentera la vida; las que produjeron dolor son la simiente del conocimiento y de la libertad. Siempre desconfiaste de lo sencillo y de la cuesta abajo, probablemente con razón.

Sobreviviste con mayor fuerza, con la capacidad de ilusión alicortada, con una deslumbrante revelación sobre ti misma, sobre tu vida, que no iba a ser ningún jardín de rosas, y también sobre los demás con sus debilidades.

Te volviste hacia las habitaciones interiores, de cara a la pared para pensar mejor, abrumada por sentimientos de aquella soledad inicial y obligada, de inseguridad, de inquietud, de envidia hacia los que eran diferentes a ti, de ira asimismo y culpa. Era tu forfait tenebroso con el que tendrías que viajar en adelante.

Y en adelante sucedió que fuiste mucho menos vulnerable e indefensa. Habías puesto entre el mundo y tú un foso casi insalvable: rompiste los espejismos que te engañaban entre guiños de complicidad, las percepciones deformadas por percepción de tu favor, las falsas creencias, las realidades virtuales…Distinguiste el trigo de la paja, y también la cizaña. Te distanciaste de tu sufrimiento para continuar viva y apretaste contra el suelo los pies. En eso consistió tu instrucción: aprendiste a andar sola, a ser distante, a aceptarte a ti misma tal como eras, no como los otros habían imaginado que tú eras, antes y después de aquel suceso. Te examinaste con toda la frialdad de que fuiste capaz: cuanto pensabas, cuanto sentías, cuanto decías, cuanto obrabas; tus emociones negativas, tus defectos, tus desventajas, tus errores, tus confianzas excesivas…No para desarraigarlos de ti, corriendo el riesgo de arrancarte el corazón, sino para aprovecharlos en tu beneficio: para desarrollarte más, para desarrollarte mejor, para adueñarte de la estancia apartada e insonorizada de la libertad.

Ahora estás en condiciones de asegurar a quienquiera que todo es útil, quizá hasta el gozo, quizá hasta la vida regalada, quizá hasta la ausencia de contradicciones; pero sobretodo el dolor, la siembra oscura que sigue a la llaga casi intolerable del arado. El dolor que envuelve como una segunda piel, y quema desde la punta del pelo hasta la planta del pie. Todo sirve: lo que es pecar y que es crecer por dentro; esa alquimia misteriosa. Porque hay pecados necesarios que nos desenmascaran, y nos dejan, incontaminados como recién nacidos, en el centro del nuevo amanecer; abandonados frente al nuevo amanecer que es, por fin, el nuestro.

Sólo quien avance bajo el fardo, más o menos agobiante, de sus tinieblas y su sinceridad, bajo el fardo de su verdad más honda (la verdad que no se atreve de motu propio ni a decirse a sí mismo, esa que a zurriagazos podrán los demás imponerle), sólo quien avance bajo su peso íntegro y sin disfraz, logrará caminar por el sendero que le llevará a sí mismo: el único sendero en que tropieza uno, tú tropezaste, con la paz y el amor, la gratitud y la sonrisa. Y encontrarás lo que todos febrilmente persiguen sin dar jamás con ello: la cristalina fuente de la serenidad y la alegría. Una fuente que brota en el mismísimo punto y en el mismísimo instante en que se logra la aprobación de uno mismo tal como es, la aprobación de la vida como es, la aprobación del mundo. Un punto y un instante cuya conquista, como se dice dé la del cielo, padece violencia.


(Susana Tamaro)









3 comentarios:

scv dijo...

Jo, que bonito!!. Ese libro me lo leí 2 veces porque con la primera pensé que no le había sacado toda la chicha. Ahora que me lo recuerdas, lo voy a buscar para echarle otra miradita.

PROFE2 dijo...

Esto no es iluso parece muy real, duele sólo leerlo. ¿ qué libro es?

Montoya dijo...

Real como la vida misma.., a veces,...que otras,muchas, gracias a Dios, es muy bonita!!!.
Robinson el libro se llama "Donde el Corazón te lleve" de Susanna Tamaro, y merece la pena,a mi me gusta mucho,igual que forastera, me lo he leido varias veces y cada vez le saco algo nuevo!!
Ahora acaba de publicar uno que se llama "Más fuego, más viento", me lo estoy leyendo... y promete, cuando lo termine os digo que tal