domingo, 25 de marzo de 2007
CHILLIDA: PREGUNTAS
pero el espacio es hermoso, silencioso, perfecto.
Yo no entiendo casi nada,
pero comparto el azul, el amarillo y el viento.
De la muerte, la razón me dice:
definitiva.
De la razón, la razón me dice:
limitada.
¿No es el límite el verdadero protagonista del espacio
como el presente, otro límite, es el protagonista del tiempo?
Yo no represento, pregunto."
E. Chillida en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes S. Fernando. 1994
Por si no teníamos suficientes preguntas en la cabeza os lanzo dos nuevas.
sábado, 24 de marzo de 2007
LA FELICIDAD...

La felicidad está en lo pequeño y en la capacidad de almacenar, con los años, esos instantes que nos colocan, con cierta frecuencia, en el paraiso. Somos felices si somos capaces de gozar la vida, y la vida se resume en lo que tenemos cerca. Los amigos, los amores, los niños, la primavera, las vacaciones, un buen libro, una cena agradable, aquella música..., son por sí mismos ocasiones de felicidad. Lo malo es que nada suele venir en estado puro. Todo viene acompañado de circunstancias adversas, de sombras que empequeñecen el resultado esperado. La ilusión nunca se vé colmada y satisfecha. Por todas partes hay zonas oscuras y frágiles, cualquier cosa puede romperse, finalmente todo se tuerce. Si aquel amor no se hubiera gastado tan pronto..., si todos los días brillara el sol, ¡¡si no nos equivocáramos tanto!!!. La felicidad depende de un condicional que se nos escapa y no controlamos. Por eso queremos la evasión. Para olvidarnos siquiera unas horas de quienes somos y ahuyentar, de algún modo, ese futuro incierto. Cuando las cosas no cuadran, el "clic" con la vida no llega o queda atrás, la tentación es perderse. Vale cualquier cosa que nos ayude a pasar la página indigerible. Las evasiones son como castigos que imponemos a la realidad cuando nos asusta y nos agrede impidiéndonos ser más felices. Los desánimos, las frustraciones, las adversidades o la simple rutina que aniquila la esperanza, se combaten toreándolas, no haciéndoles caso, como quien se distrae y no escucha lo que no quiere oir. La evasión es una fórmula inteligente de darle esquinazos a la vida. Una forma de mantenerse activos cuando todo nos condena a la inmovilidad. Lo específico de los humanos es su capacidad de hacer cosas imprevistas, no programadas, inéditas. Podemos ser felices si sabemos mantener vivo el deseo y la voluntad de vivir. Quien no lo consigue vive desmoralizado. Sin proyectos, sin ilusión, sin nada que hacer la vida pierde todo sentido, la voluntad se aniquila, la esperanza queda anulada. La felicidad es, de hecho, una sabiduría. Una sabiduría que nos manda a veces distanciarnos de las cosas y otras volcarnos en ellas.Distanciarse es mantenerse al márgen, padecer con medida, no enfadarse a destiempo, contar hasta diez...,tragar saliva, adaptarse a lo que conviene. La distancia es, casi siempre, ironía, humor, habilidad para darle la vuelta a lo que nos atraviesa o nos dá la espalda. Pedirle a la realidad que cambie y que nos siga es una insensatez inútil. Es nuestra visión de la realidad lo que debe cambiar, porque los hechos son tozudos y pocas veces dependen de nosotros. La pasividad absoluta nos deja indefensos frente a todo tipo de reveses. Pero la distancia por sistema no es buena. Acabaría convirtiéndonos en seres apáticos e insensibles. A veces, la realidad no nos pide distancia, sino nos solicita para que nos volquemos en ella, para que lo demos todo. Si la distancia es una trampa, una forma de escondernos de una realidad que nos amenaza, el darnos a las cosas es la mejor forma de demostrar que las amamos. Es otro modo de olvidarnos de nosotros mismos, que es lo que a fin de cuentas más nos abruma. La ironía y el amor, distanciarse y dar son, una y otra, y cada una en su momento, respuestas activas: para controlar las emociones, o para desatarlas y dejar que se expandan libremente. A medida que crecemos, vamos fomando un estado de ánimo, un talante más propicio y más sabio ante los revolcones inevitables de la vida. Me refiero a los revolcones cotidianos y frecuentes. No a las grandes tragedias para las que no hay escuela ni aprendizaje, pero que son las únicas que nos igualan a todos porque a nadie perdonan. Aprender la felicidad, aprender a tratar justamente lo adverso, pequeño pero implacable, es casi una obligación, un deber. Hemos venido al mundo para ser felices. Si no somos capaces de acercarnos un poco a esta meta lejana, difícilmente podremos decir que la vida valió la pena. Pues la felicidad no es un don que recibimos o dejamos de recibir: es un aprendizaje. Aprender a vivir con nuestro cuerpo y nuestra manera de ser, con nuestros defectos y nuestras limitaciones; aprender a vivir con los otros, no exigiéndoles sólo y siempre que se ocupen de nuestro yo; aprender a interpretar lo que nos invade y amenaza con su extrañeza.Saber recordar lo memorable, esos instantes dignos de ser recordados, que nos colocan en el paraíso porque fueron buenos y fueron bonitos. Que logremos superar nuestra pobre condición depende sólo de nuestra voluntad, de nuestra capacidad de querer un mundo cuya grandeza es, sin embargo, inseparable de su miseria. |
lunes, 19 de marzo de 2007
Dedicado a todos los ingenieros...
El órgano de Aviación Americano (U.S. Federal Aviation Administration) preparó una bellísma home page, infelizmente ya desactivada, describiendo uno de sus más ingeniosos dispositivos. El mismo buscaba probar la resistencia del vidrio del parabrisas de aeronaves y consistia en una especie de cañón que disparaba un pollo muerto en dirección al vidrio del avión testeado. El disparo era exacto y reproducía la velocidad con la cual el ave alcanzaría el avión en vuelo.
Teóricamente, si el parabrisas resistiese la prueba de impacto de la carcasa, entonces ciertamente soportara la colisión con un pájaro en vuelo real. En la práctica, el dispositivo funcionó perfectamente con centenas de pruebas efectuadas en los EE.UU.
Estudiosos españoles, que estaban desarrollando una locomotora super veloz, encontraron esta home page y se interesaron por el cañón de pollos, pensando en aplicar la idea a los parabrisas de su nuevo tren hi-tech en fase final de proyecto.Entraron en contacto con la US-FAA, consiguieron un cañón prestado y procedieron a efectuar los test.
Ya en el primer tiro el pollo reventó el vidrio forntal del tren, quebró el panel de instrumentos, estropeó la silla del ingeniero, hirió dos técnicos y voló hasta el fondo de la locomotora, estrellándose en la pared trasera y dejando un profundo agujero en la chapa....
Los españoles quedaron completamente perplejos con el sorprendente y violento resultado. Documentaron la escena en detalle, produjeron fotos digitales, grabaron declaraciones de testigos oculares, elaboraron documentos técnicos y enviaron toda la información en un archivo "zip" a la US-FAA vía e-mail, preguntando que era lo que habían hecho mal.
Los técnicos americanos estudiaron cuidadosamente la documentación recibida y enviaron un e-mail, en tono muy seco y directo, que decía:
DESCONGELEN EL POLLO....
(No todo van a ser seriedades en este blog!!!)
sábado, 17 de marzo de 2007
Caminos...

Detrás de la máscara de la libertad se esconde frecuentemente la dejadez, el deseo de no implicarse. Hay una frontera sutilísima; atravesarla o no atraversarla es asunto de un instante, de una decisión que se asume o se deja de asumir; de su importancia te das cuenta sólo cuando el instante ya ha pasado. Sólo entonces te arrepientes, sólo entonces comprendes que en aquel momento no tenía que haber libertad, sino intromisión: estabas presente, tenías conciencia, de esa conciencia tenía que nacer la obligación de actuar. El amor no conviene a los perezosos, para existir en plenitud exige gestos fuertes y precisos. La idea del destino es un pensamiento que aparece con la edad. Cuando se tienen pocos años, generalmente no se piensa en ello, todo lo que ocurre se ve como fruto de la propia voluntad. Te sientes como un obrero que, poniendo una piedra tras otra, construye ante sí el camino que habrá de recorrer. Sólo mucho más adelante te das cuenta de que el camino ya está hecho, alguien lo ha trazado para ti, y todo lo que puedes hacer es avanzar. Entonces empiezas a intuir que las cosas no dependen sólo de ti. Es un momento raro, peligroso, durante el cual no es raro resbalar hacia un fatalismo claustrofóbico. Para ver el destino en toda su realidad has de dejar que transcurran algunos años más, entonces ves que el camino que has recorrido no era recto, sino que estaba lleno de bifurcaciones, a cada paso había una flecha que señalaba una dirección diferente; a cierta altura se abría un sendero, en otro sitio una senda herbosa que se perdía en los bosques. Cogiste alguno de esos desvíos sin darte cuenta, otros ni siquiera los viste; no sabes adónde te habrían llevado los que dejaste de lado, si a un sitio mejor o peor; no lo sabes, pero igualmente sientes añoranza. Podías haber hecho algo y no lo has hecho, has vuelto hacia atrás en vez de avanzar. Como el juego de la oca, ¿te acuerdas?. La vida se desarrolla más o menos de la misma manera. A lo largo de los cruces de tu camino te encuentras con otras vidas: conocerlas o no conocerlas, vivirlas a fondo o dejarlas correr es asunto que sólo depende de la elección que efectúas en un instante. Aunque no lo sepas, en pasar de largo o desviarte a menudo está en juego tu existencia, y la de quien está a tu lado. |
sábado, 10 de marzo de 2007
Donde el corazón te lleve... (Susana Tamaro)

Si la vida te hubiera conducido por caminos más llanos, más limpios y gozosos, no estarías aquí ahora, en esta casa sosegada. Estarías en otra, más luminosa acaso y menos tuya, o no habrías obtenido el sosiego con que tu azacaneo te ha recompensado. De ahí que a veces, y no de un modo excepcional, te recrees en evocar recuerdos muy feroces. Las ocurrencias venturosas hacen placentera la vida; las que produjeron dolor son la simiente del conocimiento y de la libertad. Siempre desconfiaste de lo sencillo y de la cuesta abajo, probablemente con razón.
Sobreviviste con mayor fuerza, con la capacidad de ilusión alicortada, con una deslumbrante revelación sobre ti misma, sobre tu vida, que no iba a ser ningún jardín de rosas, y también sobre los demás con sus debilidades.
Te volviste hacia las habitaciones interiores, de cara a la pared para pensar mejor, abrumada por sentimientos de aquella soledad inicial y obligada, de inseguridad, de inquietud, de envidia hacia los que eran diferentes a ti, de ira asimismo y culpa. Era tu forfait tenebroso con el que tendrías que viajar en adelante.
Y en adelante sucedió que fuiste mucho menos vulnerable e indefensa. Habías puesto entre el mundo y tú un foso casi insalvable: rompiste los espejismos que te engañaban entre guiños de complicidad, las percepciones deformadas por percepción de tu favor, las falsas creencias, las realidades virtuales…Distinguiste el trigo de la paja, y también la cizaña. Te distanciaste de tu sufrimiento para continuar viva y apretaste contra el suelo los pies. En eso consistió tu instrucción: aprendiste a andar sola, a ser distante, a aceptarte a ti misma tal como eras, no como los otros habían imaginado que tú eras, antes y después de aquel suceso. Te examinaste con toda la frialdad de que fuiste capaz: cuanto pensabas, cuanto sentías, cuanto decías, cuanto obrabas; tus emociones negativas, tus defectos, tus desventajas, tus errores, tus confianzas excesivas…No para desarraigarlos de ti, corriendo el riesgo de arrancarte el corazón, sino para aprovecharlos en tu beneficio: para desarrollarte más, para desarrollarte mejor, para adueñarte de la estancia apartada e insonorizada de la libertad.
Ahora estás en condiciones de asegurar a quienquiera que todo es útil, quizá hasta el gozo, quizá hasta la vida regalada, quizá hasta la ausencia de contradicciones; pero sobretodo el dolor, la siembra oscura que sigue a la llaga casi intolerable del arado. El dolor que envuelve como una segunda piel, y quema desde la punta del pelo hasta la planta del pie. Todo sirve: lo que es pecar y que es crecer por dentro; esa alquimia misteriosa. Porque hay pecados necesarios que nos desenmascaran, y nos dejan, incontaminados como recién nacidos, en el centro del nuevo amanecer; abandonados frente al nuevo amanecer que es, por fin, el nuestro.
Sólo quien avance bajo el fardo, más o menos agobiante, de sus tinieblas y su sinceridad, bajo el fardo de su verdad más honda (la verdad que no se atreve de motu propio ni a decirse a sí mismo, esa que a zurriagazos podrán los demás imponerle), sólo quien avance bajo su peso íntegro y sin disfraz, logrará caminar por el sendero que le llevará a sí mismo: el único sendero en que tropieza uno, tú tropezaste, con la paz y el amor, la gratitud y la sonrisa. Y encontrarás lo que todos febrilmente persiguen sin dar jamás con ello: la cristalina fuente de la serenidad y la alegría. Una fuente que brota en el mismísimo punto y en el mismísimo instante en que se logra la aprobación de uno mismo tal como es, la aprobación de la vida como es, la aprobación del mundo. Un punto y un instante cuya conquista, como se dice dé la del cielo, padece violencia.
(Susana Tamaro)
viernes, 9 de marzo de 2007
¿ESTAIS AHI?
miércoles, 7 de marzo de 2007
El egoísmo
Así que, en estas situaciones, me pongo a pensar quienes son mis amigos, y...mis conocidos. Y los amigos de verdad o los que me gustaría que llegasen a ser amigos, se cuentan, como se dice vulgarmente "con los dedos de las manos", porque con el paso del tiempo, muchos de los que consideraba, se han ido descolgando porque han caído en esta debacle social y han perdido todos o algunos de estos valores esenciales. Creo que lo mejor, en estos casos, es huir de este tipo de seres, y buscar aquellos que sólo con su presencia nos den minutos de felicidad. Chicas, !encantada de compartir con vosotras este rinconcillo!
martes, 6 de marzo de 2007
lasdelsabado
¿Os habeis fijado que en madrid hay muchos edificios de ladrillo? la mezcla de ladrillo con edificios más modernos le da un aspecto de pueblón curioso para ser la capital de ESPAÑA!!!!!!!!!!!
